martes, 11 de enero de 2011

Círculos

Todos los días, llega la noche y sufro una especie de muerte diaria, no la muerte chiquita, otra muerte. Porque sos un asesino que me mata todos los días, que prometes otra vida, ilusiones profundas de futuro infinito. Y al caer el sol, llega la oscuridad a mi vida y, desolada, no siento y no veo que una palabra se transforme en un abrazo.
Me canso de hacerme creer que mañana será diferente, me pregunto por qué no creo, por qué pienso de esta manera. Y como no es suficiente el martirio, al dormir te sueño ideal, dulce, cerca, lleno de amor para darme, y la esperanza me despierta un día más para seguir esperando, para seguir gastando tiempo.
Y como me matas todos los días, después siento que no quiero morir más. Me siento como prometeo encadenado cuando robó el fuego de Zeus para dárselo a los hombres. Todos los días un águila me devora el higado y cuando muero a la noche por estar tan cerca y tan lejos de vos, mi cuerpo se regenera otra vez, listo para volver a morir un día más ante tu indiferencia. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que venga Hércules a rescatarme?



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