martes, 29 de septiembre de 2009

Contaminación y modificación de los géneros literarios en el tiempo

Introducción


El problema del género fue trabajado intensamente por teóricos literarios durante el último siglo. Además de presentar la definición de género, concebido como tipos estables de enunciados o discursos verbales, se trabajó específicamente sobre la concepción del género literario, en donde se trató de definir o marcar los límites de lo literario y no-literario. Asimismo, profundizaron su tarea trabajando sobre la transformación de géneros a través del tiempo y por qué factores, cómo se contaminan, cuándo caen en desuso y cómo surgen desplazamientos o reemplazos. Entre estas cuestiones aparecen géneros literarios que responden a una superestructura no-literaria y que sin embargo, luego de realizar un trabajo estético con la lengua, sí son considerados como obras literarias.

El objetivo de este trabajo consiste en la explicación y ejemplificación de los fenómenos mencionados anteriormente, remitiéndonos a teóricos como Todorov, Tinianov y Bajtin, entre otros, quienes abordaron dichas cuestiones en sus trabajos. Para el desarrollo de los tópicos precedentes haremos un paso por las definiciones de género, qué se entiende por género literario, qué se entiende por contaminación y transformación de los géneros, los factores sociales que influyen en ellas, y ejemplificaciones de los cambios descriptos en géneros específicos y en obras de autores reconocidos en el país y el mundo, no sólo clásicos sino también contemporáneos. El campo de desarrollo es vasto pero nos limitaremos a tratar una porción considerada y suficiente para estimular al estudio de otros casos de contaminación y modificación de los géneros literarios.

Definiciones de género

Para entender de qué hablamos cuando hablamos de género, es preciso delimitar el concepto que manejaremos a lo largo del trabajo. Mijail Bajtin fue uno de los teóricos que trabajó la problemática del género, y en su trabajo aporta que:

“Las diversas esferas de la actividad humana están todas relacionadas con el uso de la lengua. Por eso está claro que el carácter y las formas de su uso son tan multiformes como las esferas de la actividad humana (...). El uso de la lengua se lleva a cabo en forma de enunciados (orales y escritos) concretos y singulares que pertenecen a los participantes de una u otra esfera de la praxis humana. Estos enunciados reflejan las condiciones específicas y el objeto de cada una de las esferas no sólo por su contenido (temático) y su estilo verbal, o sea por la selección de los recursos léxicos, fraseológicos y gramaticales de la lengua, sino, ante todo, por su composición o estructuración. Los tres momentos mencionados –el contenido temático, el estilo y la composición- están vinculados indisuloblemente en la totalidad del enunciado y se determinan, de un todo semejante, por la especificidad de una esfera dada de comunicación. Cada enunciado separado es, por supuesto, individual, pero cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos relativamente estables de enunciado, a los que denominamos géneros discursivos.” (Bajtin, 2005, 248)

Como se puede observar, la problemática del género comienza a resolverse desde esta definición, quizás la más citada y reconocida. Luego, ya en un trabajo más específico, cabe desarrollar la definición del género literario, es decir, qué se considera como literatura y qué tipos de enunciados de la praxis humana abarcan.
En este sentido, los tipos “relativamente estables” de enunciados marcan la imposibilidad de una definición estática y taxativa, y de realizar una clasificación general abarcadora de los fenómenos característicos de un género literario. Entonces, ante esta imposibilidad, la noción del género como tipo de enunciado no es suficiente. Esto sucede debido a otros factores que escapan a una mera clasificación y que tienen que ver con la instalación del medio social en el que se desarrolla un discurso, es decir, factores como la norma, el canon y el valor de lo literario. Sobre esta nueva problemática acerca de la definición del género literario, Tinianov aporta:

“Es imposible dar una definición estática del género que abarque todos sus fenómenos: el género se desplaza. Su evolución se nos presenta como una línea quebrada y no como una línea recta, y se realiza precisamente a expensas de los rasgos “fundamentales” del género (...). Tal como en el caso de la magnitud de la construcción, los rasgos “secundarios” serán la condición necesaria y suficiente de la unidad del género en el tránsito de una época a otra.” (Tinianov, 1992, 207)

Aquí es necesario detenernos en las concepciones de desplazamiento y evolución, ya que el género literario (o hecho literario, como el autor prefiere llamarlo) como sistema, sufre modificaciones, cambios, sustituciones. En otras palabras, evoluciona a través del tiempo, y esto no de manera planificada sino a través de “un salto” y de un “desplazamiento”. Tinianov plantea que los rasgos fundamentales, los que se consideran importantes en un género, no son los que permiten reconocer los cambios a través del tiempo, sino que es en los rasgos “secundarios”, aquellos que en principio:
“se dan como sobreentendidos y que no parecen caracterizar al género en absoluto” (Tinianov, 1991, 206)

Es en estos rasgos en donde se reconoce hasta qué punto cambió y se transformó un género determinado. La magnitud a la que hace referencia es del género clásico “epopeya”, obra extensa que desarrolla variadas peripecias sobre héroes.

Evolución y contaminación del género literario

La evolución del género literario incluye, entre otras cosas, a la contaminación más adelante mencionada, al desplazamiento hacia otro género, a su desaparición por desuso y al surgimiento de nuevos géneros. Estos aspectos impiden poder definir estáticamente a un género literario, como único, de una vez y para siempre. Es decir,
“Es imposible imaginarse el género como un sistema estático, porque la propia conciencia del género aparece como resultado del choque con el género tradicional, es decir, como consecuencia de la percibida sustitución, aunque parcial, del género tradicional por un género “nuevo”, que ocupa su lugar.” (Tinianov, 1992; 208)

Cabe destacar que el género que sustituye a otro precedente es llamado “su sustituto”, y que si este proceso de sustitución no ocurre,
“...el género en cuanto tal desaparece, se descompone.” (Op. Cit.)

La evolución y clasificación del género, para algunos autores, perdió importancia en la literatura moderna, e incluso ya no cabe preguntarse si una obra pertenece a un género o a otro, sino que lo único que importa es el libro en sí. Por ejemplo, Blanchot aporta en El libro que vendrá:

“Un libro ya no pertenece a un género, todo libro surge de la sola literatura, como si esta albergara, de antemano y en todas sus generalizaciones, los secretos y las fórmulas que permiten, solos, dar realidad de libro a lo escrito.” (Blanchot, 1959; 243-244 en Todorov, 1991; 48)

Por otra parte, la contaminación de los géneros tiene lugar cuando en una misma obra literaria se manifiestan matices de dos o más géneros, entendidos como tipos de enunciados o clases de textos. Por ejemplo, la fusión de los géneros de la literatura antigua (motivos amorosos, tragedias, ética antigua, retórica, elegía, etc.) traducidos e incorporados en la novela griega de la aventura.
Sobre la evolución de los géneros podemos comparar al desplazamiento, aportado por Todorov, con el reemplazo que menciona Tinianov. Así, cuando este último nos explica que el género se desplaza, se sustituye por otro y, si no se sustituye, desaparece, Todorov, por su parte, propone al reemplazo, como pérdida del predominio y paso a la periferia:

“No son pues los géneros los que han desaparecido... y no es que han desaparecido sino que han sido reemplazados por otros.” (Todorov, 1991; 49)

En cuanto al hecho de que un género desaparezca si no es sustituido por otro, este autor reconoce que un género no deja de existir porque una obra desobedezca los rasgos fundamentales. Es más, existen períodos en los que surgen formas nuevas que continúan o resurgen formas más antiguas, las cuales en ese período posterior pueden considerarse como nuevos géneros.
Obedecer o desobedecer a un género nos traslada a otro aspecto importante, que es fundamental para entender y reconocer la evolución de los géneros literarios en el tiempo. La pregunta que se debe responder aquí es: quién pauta y establece el hecho de que un texto obedezca o desobedezca a un género. Entonces, tenemos que hacer un apartado para hablar sobre estos factores, acerca de las “leyes” que anteceden a las transgresiones. En otras palabras, para que haya desobediencia, tiene que haber una regla que cumplir, o romper. Entonces, aquí aparece un factor que merece una sección aparte.

Factor social

La evolución y contaminación de los géneros literarios está profundamente marcada por los hechos sociales, ya que una obra no se produce en el vacío sino en un determinado contexto. En cuanto a las convenciones, entendidas como relaciones establecidas, que circunscriben a los elementos de una obra dentro de un género, podemos ver que se producen desde la sociedad, desde las academias literarias. Es aquí donde la función de un texto se marca como literario o no-literario. Aquellas convenciones intentan mantener la estática del género, pero aunque se plasmen en normas estables sucede que:

“La evolución consecutiva obligó a la estética experimental a tomar en consideración el carácter variable de las normas, y a contar con sus premisas.” (Mukarovsky, 1936; 60)

En este sentido, el problema de los géneros literarios se resuelve al considerar que no son constantes o estáticos sino que son variables, que evolucionan de un sistema literario a otro.
Por esto, la consideración del carácter variable es indudablemente producto del factor social de las transformaciones de los géneros. Las convenciones que anteceden a la sanción de las reglas, se identifican mediante el análisis formal de las obras, pero para comprenderlas es necesario un análisis en el campo social. Entonces es necesario estudiar lo estético de las obras en relación con su contexto, es decir, en palabras de Williams, las relaciones sociales e históricas evidentes entre las formas literarias particulares y las sociedades y períodos en que se originaron y practicaron. Por último, todo esto tiene estrecha relación con el carácter funcional de la literatura, por lo que Tinianov dice:

“El estudio de la evolución literaria no excluye la significación dominante de los principales factores sociales. Por el contrario, sólo en ese marco la significación puede ser aclarada en su totalidad. El establecimiento directo de una influencia de los principales factores sociales sustituye el estudio de la evolución literaria por el de la modificación y deformación de las obras literarias.” (Tinianov, 2004, 101)

Algunos ejemplos

Desde tiempos remotos, las transformaciones de los géneros literarios se producen de manera constante. De esta manera, podemos citar como primer ejemplo a la novela griega, que utilizó y refundió a casi todos los géneros de la literatura antigua. Entre ellas, la novela de aventuras costumbrista de Apuleyo, tiene, al mismo tiempo y según lo que dice Bajtin, elementos esenciales de otros géneros, como la sátira, las diatribas helénicas y hasta algunas variantes de la literatura hagiográfica cristiana primitiva (pecados y tentaciones).
Otro ejemplo de las deformaciones del género es la autobiografía, la cual apareció, en la literatura antigua, con forma de discurso en defensa propia basada en los esquemas biográficos del encomio. De la misma manera, muchísimos años más tarde, llegamos a Sarmiento en Recuerdos de Provincia, con el mismo carácter defensor, enfocado a argumentar sobre su vida y sobre sus aptitudes para dirigir a nuestro país bajo la forma que ofrece este género (autor─narrador y narrador como personaje principal). Asimismo, el género biográfico se utilizó en la obra de Machado de Asís, Memorias Póstumas de Bras Cubas, en la cual la intención del autor es diferente ya que no cumple la función de autor─narrador en la obra (“memorias”), y que, además, escribe desde la tumba (“póstumas”).
Por otro lado, podemos ver la utilización de géneros discursivos no literarios que son trabajados estéticamente para construir textos como los que encontramos en De historias, de Cronopios y de Famas de Julio Cortázar, donde vemos algunas instrucciones, que en la cotidianeidad sirven para entender el mecanismo de algún objeto, aquí pasan a ser textos literarios, completamente estéticos, que rompen con la naturalización de las situaciones cotidianas para describirlas.
En general, según aporta Arán Pampa, la normativa clásica y el canon genérico tienen diferentes manifestaciones en el Renacimiento, el Barroco y el Clasicismo, y que, además, recién a partir del Romanticismo comienzan a desplazarse y a modificarse los géneros, en especial la lírica, la novela alcanza su apogeo y hace prevalecer la conciencia individual del creador sobre la norma. Luego las vanguardias completan la descomposición de las poesías clásicas.
Por último, la epopeya, uno de los géneros clásicos junto a la lírica y la dramática, surgió en Rusia con Pushkin como una no─epopeya, en la obra Ruslan y Ludmila, como un ejemplo de desplazamiento del género (sistema). Al mismo tiempo, otorgaba al cuento ligero del siglo XVIII el lugar de la epopeya heroica.

Conclusión

Las definiciones del género colaboran con el entendimiento de la problemática de los géneros literarios, además de poder comparar las diferentes concepciones de los teóricos de la literatura acerca de este tema.
Los géneros literarios sufren modificaciones a través del tiempo, surgen formas nuevas, resurgen formas clásicas, otras caen en desuso, pero no desaparecen sino que son desplazadas por otras formas que pasan a predominar en el gusto del público y en la reproducción por parte de las editoriales, y en el canon delimitado por las academias literarias.
La contaminación y modificación de los géneros literarios obligan a determinar la variabilidad de las normas, producto de la inversión, combinación o desplazamiento de rasgos característicos de un determinado género.
No se puede pensar en la obra literaria fuera del contexto social en el cual surge, por eso se la considera como una serie en sí, participante de un sistema mayor que engloba a los rasgos característicos de un movimiento. Así, cuando analicemos una obra no debe ser sólo un estudio aislado sino con relación a las demás obras y a los factores sociales, porque es sólo en este marco en el cual se puede comprender la totalidad de la significación de una obra.
Los géneros existentes siguen formando nuevos géneros en la medida en que el tiempo y la evolución de la sociedad siguen su curso. Es posible que en un trabajo futuro se puedan ampliar estas cuestiones sobre la evolución y sobre la contaminación y deformación de los géneros literarios, porque como dijimos al principio, el campo de desarrollo y el material es vasto pero el espacio para su desarrollo nos limita a considerar sólo los aspectos más importantes, que sirvan de estimulación para abrir más espacios de trabajo en los que se desarrolle la problemática de los géneros, que por ahora se soluciona considerando el carácter variable de ellos y aceptando que algunos, o todos, los rasgos cambian de un sistema a otro.

Bibliografía General

- Arán Pampa, Olga (2001) Apuntes sobre Géneros Literarios. Córdoba, Epóke.
- Bajtin, M. (1989) “Las formas del tiempo y del cronotopo en la novela”, en Teoría y estética de la novela. Madrid, Taurus (Pp. 237-410)
- --------------- (2005) “El problema de los géneros discursivos” en Estética de la creación verbal, Buenos Aires, Siglo XXI (Pp. 248-293)
- Mukarovsky, J. (1977) “Función, norma y valor estético como hechos sociales” en Escritos de Estética y Semiótica del arte, Barcelona, Gustavo Gili (Pp. 44-122)
- Tinianov, J. (2004) “Sobre la evolución literaria” en Teoría de la literatura de los formalistas rusos. Buenos Aires, Siglo XXI (Pp. 89-101)
- ------------------- (1992) “El hecho literario” en Volek, E. Antología del formalismo ruso y el grupo de Bajtin. V. I, Madrid, Fundamentos (Pp. 205-225)
- Tinianov, J – Jakobson, R. (2004) “Problemas de los estudios literarios y lingüísticos” en Teoría de la literatura de los formalistas rusos. Buenos Aires, Siglo XXI (Pp. 103-105)
- Todorov, T. (1991) “El origen de los géneros” en Los géneros del discurso. Venezuela, Monte Ávila editores latinoamericana (Pp. 47-64)
- Williams, R. (2000) Marxismo y Literatura. Barcelona, Península.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

1 comentario:

ale bucolo dijo...

Excelente aporte. Muy valioso. Apreciado sustento teórico. Mis respetos.