viernes, 22 de enero de 2010

café frío...

Estábamos. Eso era lo más importante. Pero sólo fue un sueño.
Antes de dormir me aseguré de preparar todo, despertador a la hora estipulada, la ropa que me pondría, con qué zapato iría, qué abrigo me pondría en el caso de que esté fresca la mañana, me peiné antes de acostarme, miré tu foto pensando que esa sería la última vez que necesitaría verla.
Yo te fui a buscar porque sabía que llegarías esa mañana, y vos me esperabas porque sabías que yo estaba en algún lugar buscándote. Nos encontramos, y me contaste que muchos días te preguntaste a tí mismo si estabas seguro de lo que harías. Llegaste temprano, cuando el Sol recien salía. Habías bajado de un micro y te sentaste a esperarme en un banco mientras tomabas un café. Yo me demoré, primero porque me dormí, luego por el mismísimo tránsito de la ciudad, el transporte urbano no tiene mucha frecuencia de unidades por aquí.
Pero, aunque llegué tarde, vos estabas ahí esperándome, y te ví... mirabas atento a la gente que pasaba, a los niños, a las mujeres, a los hombres rumbo al trabajo. Te ví no de tan lejos, suficiente para ver tus brazos estirados y en tu rostro se dibujaba un bostezo que me dio a entender el largo recorrido que hiciste y lo cansado que deberías estar. Te sonreí y me acerqué. Te paraste a recibirme. Sabía que estabas mal dormido por el viaje, tenías una mochila apoyada en el banco y estabas abrigado porque de mañana suele hace frío. Dejaste el vaso vacío de café al lado de la mochila. Me miraste. Practiqué toda la noche las primeras palabras que te diría, pero cuando me miraste no supe qué decir, pues se me nubló todo, sólo disfruté ese primer momento. Era mejor en vivo, tus manos rodearon mi cuello y acariciaste mis cabellos, yo pasé mis brazos por debajo de tu abrigo y acaricié tu espalda con mis manos frías. Tenías todavía un delicioso sabor a café...
Y ahí estábamos, ¡eso es lo más importante! Te encontré, esperaste por mí.
Luego sonó el despertador y me desperté, ya era hora de levantarme y de vestirme con la ropa que había preparado la noche anterior, si no hubiese tardado tanto en dormirme quizás hubiese pasado más tiempo soñando con vos.


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4 comentarios:

Cachito dijo...

Bueno, Paula, tampoco pretendía que soñaras conmigo para que, finalmente, comentara en tu blog.
De todas maneras me parece importante hacerte saber que valoro muy positivamente tu actitud.

P.D.: pensar que algún día, dentro de muchos años, recordarás con melancolía mi primer e inolvidable comentario en tu blog. Oh, chiquilla soñadora...

Paula Andrea dijo...

jajaja gracias por venir Cachito! al fin llegaste! muy bienvenido a mi blog! Saludos!

José de Felipe dijo...

Te descubrí a través de un comentario tuyo en otro blog y no puedo hacer otra cosa más que felicitarte.
Tienes una capacidad increíble para transmitir sentimientos y eso es algo que cada vez se está volviendo más difícil de encontrar.

Mi más sincera enhorabuena

José de Felipe dijo...

¡Muchas gracias! Sabes que mi blog también es tuyo y puedes pasarte cuando quieras.
Te incluyo en mis páginas amigas ;)

Un saludo